Recuerdo perfectamente hacer tareas en casa, mi mamá se sentaba junto a mi hermano y a mi. De ambos siempre fui yo quien necesito más ayuda, siempre me daba flojera, me parecía fastidioso. Hubo días de tareas amorosas y otros de peleas y discusiones. Recuerdo ver interminable las planas para aprender no sé qué, así serían de aburridas que no recuerdo lo que hacía. Me aprendí el orden del abecedario por repetición de una lámina, que ni dibujos tenía, y había que aprendérselo, ya estaba en primer grado.

tarea

Mi misión como madre

Ahora me tocó hacer tarea con mis hijos, y pretendí no repetir aquella historia. Ya habían pasado más de 30 años y algo había de evolucionar en este tema. Desde entonces he hecho el esfuerzo, porque no niego que en momentos me frustro,  y peleo si ellos se desaniman, se niegan  o se paran de la mesa, pero me repito mi misión, y entonces retomo hacer con ellos las tareas de una forma divertida y a la vez haciéndoles saber el compromiso y la responsabilidad, en vez de volver a repetir lo que viví como un momento de lucha y batalla entre nosotros.

Mi tarea como maestra

Como maestra entiendo la importancia de ese quehacer. Es un refuerzo, un espacio para recordar lo que se les enseñó durante el día y además una forma de crear hábito de trabajo en casa, porque cuando sean adultos estarán llenos de tareas ineludibles y si desde hoy les hago el momento satisfactorio y agradable,  de adultos no les resultará pesado, hostil, difícil e inalcanzable su desempeño laboral.

Lo importante es entonces aceptarlas, disfrutarlas y hasta convertirlas en retos creativos mientras estén también enmarcadas en un tiempo prudencial de treinta (30) minutos y  estrictamente relacionadas al contenido académico estudiado en clase, enfocado a su edad cronológica, pues valoro cuando las maestras  son creativas en las tareas y se convierten en una emoción para los niños hacerlas.

Así pues les invito a disfrutar del momento y hacerles ver a sus hijos que es una responsabilidad a cumplir de forma divertida y alegre. Así como a uds. padres, que si se hacen hábito tendremos futuros adultos responsables y felices en lo que se desempeñen.

 

Luisana Lopez

Lic. en Educación Preescolar

Mamá de 3

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